Por: Adriana Carolina Leal Acosta

Terminar las obras de contención en el kilómetro 58 y hacer el puente Chirajara, aún estarán a cargo de la firma. Coviandina operará el corredor.

Entre el próximo tres y cuatro de noviembre el Estado colombiano le terminará de pagar a Coviandes la deuda adquirida por la construcción y operación del segundo tramo de la vía que conecta a Bogotá con Villavicencio, según un reporte de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI).

Y es precisamente ese tramo, que comprende 29 kilómetros de extensión, el que ha representado los mayores problemas para la conectividad de estas dos ciudades.

Por un lado, los repetidos derrumbes que se registraron desde mayo de este año y que provocaron que la carretera tuviera que cerrarse entre junio y septiembre, no fueron atendidos a tiempo porque en el contrato no estaba estipulado que Coviandes tuviera que encargarse del mantenimiento de los taludes.

Y por otro lado, el puente Chirajara, que también hace parte de ese tercio, se derrumbó el 15 de enero de 2018 como consecuencia de los errores en los diseños, dado que se calculó mal la capacidad de la estructura y esta no soportó las cargas. A causa de esa falla murieron nueve personas.

Así, pese a que el contrato 444 de 1994 perderá vigencia en los próximos días y Coviandes entrará en proceso de liquidación, dado que se trata de una sociedad con objeto único dedicada a un proyecto concreto, aún quedan obras pendientes.

La primera es terminar el tablestacado, (que es la colocación de una barrera metálica de cerramiento en el kilometro 58 para permitir el paso vehicular de manera indefinida), dado que hasta ahora la circulación está habilitada durante 10 horas al día, y el paso es interrumpido cuando llueve.

La segunda es la construcción del puente Chirajara, intervenciones que según el viceministro de Infraestructura y actual presidente encargado de la ANI, Manuel Felipe Gutiérrez, arrancarían antes de que termine el 2019 y finalizarían en 2021.

Cabe recordar que por los perjuicios que le causó a la Nación la caída del puente, actualmente corre un proceso sancionatorio en contra de Coviandes, que aunque no tiene fecha oficial de resolución, estaría próximo a fallar.

El nuevo encargado

Coviandina, la concesionaria encargada de construir la 4G conocida como Chirajara-Fundadores, que corresponde al tercer tramo de la vía al Llano, también operará los 85,6 kilómetros que suman la carretera completa entre Bogotá y Villavicencio, desde el momento que Coviandes revierta, hasta 2054.

Coviandina está conformada por Estudios y Proyectos del Sol S.A.S, más conocida como Episol, con 25% de la participación, y Colombiana de Licitaciones y Concesiones, con 75%, quienes presentaron una iniciativa privada en 2015 para hacer la doble calzada de los 22 kilómetros existentes entre el sector del puente y la capital del Meta.

Respecto al primer tramo, que suma 34 kilómetros y parte de Bogotá hasta el sector de El Tablón, que es una carretera en calzada sencilla, no existen proyectos de ampliación para volverla doble.

De modo que técnicamente, hasta que no se termine el acuerdo con Coviandina dentro de 35 años, este corredor seguirá teniendo una parte en calzada sencilla, lo que podría convertirse eventualmente en un cuello de botella para el tráfico y generar ineficiencias. Sin embargo se calcula que esa obra podría llegar a costar alrededor de $2 billones.

Sobrecostos por cierre de la vía se redujeron 8%

De acuerdo con Colfecar, la flexibilización en los horarios ha permitido que el libre paso de camiones tenga efectos directos sobre el precio de los fletes que han presentado rebajas cercanas al 8%.

Por el lado de los sobrecostos que se generaron por el uso de las vías alternas, las empresas de transporte de carga calculan que se han reducido hasta en un 60%, desde el momento que se permitió el paso a camiones por la carretera tradicional. Además, afirman que la cantidad de despachos ha crecido cerca del 45% desde la reapertura.

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