La competitividad condiciona la productividad, al permitir optimizar los recursos y disminuir los costos de producción de bienes y servicios, y a su vez favorece el crecimiento económico de un país.

Y para crecer económicamente se deben remover las causas que inciden en la baja productividad, entre otras: ineficiencias, fallas de mercado, escasa diversificación productiva, descoordinación entre prestadores y operadores de servicios de comercio, tanto privados como públicos, carencia de herramientas de innovación y cultura del emprendimiento.

Todas estas causas y concausas son determinantes de la baja productividad, pero también constituyen la oportunidad para superarlas mediante estrategias de lineamientos de política pública que en buena hora existen como las previstas en el documento Conpes 3866/16 que entre otras, fija tareas en temas álgidos como la necesidad de diversificación productiva con valor agregado, mejorar estándares de formación del capital humano, y en la calidad de productores nacionales que faciliten la inserción en cadenas productivas de valor internacionales.

En este propósito también está la cadena de suministro del transporte de carga y su logística que debe asumir retos como la subutilización de los vehículos que genera ineficiencias, al realizar menos operaciones o quedar cesante le hace improductivo; se estima que mientras en Europa y EE.UU., el promedio anual de rotación de los vehículos es de 107.000 kilómetros, en los países de América Latina es solamente de 55.000 kilómetros, adicional la obsolescencia del equipo de transporte con edad promedio de 15 años desfavorece la productividad; resulta imperativo retomar la discusión de la eficiencia de los vehículos y el uso de tecnologías limpias.

Asociada a la productividad está también la demanda del servicio de transporte,  con factores que la potencian como: la contratación mediante esquemas de suministro con períodos amplios que favorecen planificar envíos, la garantía de cargas de compensación, utilización completa con pago de la capacidad del vehículo; adicional a otras identificadas como las operaciones de carga y ruteo optimizado, y la definición de la estructura de las rutas, despacho y coordinación operativa centralizada (gestión de flota), disponibilidad de equipos con mayor capacidad, más potentes y veloces, localización y el dimensionamiento de las terminales, programación de las tripulaciones y del relevo de los conductores, gestión de riesgos mediante la subcontratación de fletes, lo que permite transformar costos fijos en costos variables.

La productividad no debe ser más un enunciado teórico, debe ser un concepto tangible y operante si queremos ser competitivos.

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